
«La enfermedad había quebrado su caparazón de prejuicios y pretensiones: quizá porque ya no necesitaba de esas defensas. Su deber primordial era restablecerse, es decir, ocuparse de sí misma; al abandonarse sin escrúpulos a sus deseos y placeres, se había liberado al fin de su resentimiento», Simone de Beauvoir.
Descripción de las seis semanas de agonía de la madre de Simone de Beauvoir, Françoise Brasseur, desde que la encuentra un vecino con el fémur quebrado y la internan hasta que le diagnostican cáncer de estómago y muere.
Lo que me pareció más interesante son dos transformaciones: una, la de Françoise de devota cristiana a persona aferrada a la vida terrenal con todo lo que tiene, al punto de dejar de lado la confesión y, otra, la de Simone, de fría ante la agonía de su madre a ser su compañera y a llorarla, lamentarla y entenderla.
El texto es útil para tematizar el encarnizamiento médico, la distancia médico-paciente y la mentira al paciente (tanto de sus familiares como del personal sanitario). Un libro que sirve para pensar la finitud y para trabajar problemas de bioética.
Finalmente, me llamó mucho la atención descubrir que su autora murió exactamente a los 78 años, la misma edad que su madre y la edad que en dos oportunidades Beauvoir define como una “edad para morir”.
Edición leída
Beauvoir, S. de (2006). Una muerte muy dulce. Edhasa. Traducción: María Elena Martín. Revisión: Ana Moix.
Comentarios
Publicar un comentario