Nada más refrescante para combatir los últimos días de Junio y los restos de las Hogueras alicantinas que unas buenas lecturas de ciencia ficción. Leer ciencia ficción, a secas, siempre es un ejercicio de agilidad imaginativa, que nos invita a pensar en lo implausible sin recurrir a la magia y a la fantasía. Por ello, para este grupo de aficionados a la literatura, la misión de buscar obras de ciencia ficción en las que África estuviera presente de un modo u otro supuso además una invitación a romper con nuestras fronteras y a adentrarnos en las letras de autores hasta ahora desconocidos, como en el caso de Nnedi Okorafor o Tade Thompson, o conocidos pero pendientes de destripar, como Octavia E. Butler. Se puede adelantar que la búsqueda fue de sobra fructuosa. Comenzamos la tertulia con Binti , de Nnedi Okorafor, sugerida por Luc. La historia gira en torno a una adolescente, Binti, que escapa de su casa para ir a estudiar a una prestigiosa universidad intergaláctica ...
La memoria me traiciona, las notas con el tiempo cobran menos sentido, por lo cual esta será una crónica un poco más personal que las anteriores. En la tertulia dejamos democráticamente los colores en la búsqueda de temas más desafiantes, que nos lleven a campos literarios inexplorados por nosotros. Así es como elegimos África, así, a secas, sin matices. Un continente inmenso, llenos de culturas ricas, historia y evidentemente literatura, que no es tan conocida por nosotros, pero que a nivel global va ganando su merecido espacio. Pensemos en los premios Nobel de literatura que ha dado África recientemente, dejando de lado para otro momento el debate sobre la “africanidad” de esos autores y el debate de hasta qué punto ese premio representa un canon literario: 1957. Albert Camus (Argelia). 1985. Claude Simon (Madagascar). 1986. Wole Soyinka (Nigeria). 1988. Naguib Mahfouz (Egipto). 1991. Nadine Gordimer (Sudáfrica). 2003. John Maxwell Coetzee (Sudáfrica). 2021. Abdulrazak G...