Los textos propuestos, que procederé a destripar en los siguiente párrafos, fueron los siguientes:
- “Por amor al tocino” de Perico el esquilaor, recogido en el Diccionario gitano-español
de Tino Rebolledo, propuesto por Luc. - Un fragmento de Tienes que mirar de Anna Starobinets, propuesto por Joaquín.
- El cuento “El rastro de tu sangre en la nieve” de Gabriel García Márquez, propuesto por Daniel.
Podría decirse que en esa selección había distintas tonalidades de rojo, desde el cuento de Perico, que tenía ese ligero rojo almagre de las mejillas sonrosadas de tanto reír, hasta el rojo sangre de los textos de Starobinets y García Márquez. En vistas de eso decidimos ordenarlos de acuerdo a una intensidad emocional soportable, poniendo el más duro en el medio.
Comenzamos con el de García Márquez por ser un intermedio entre la tragedia y la comedia. Tanto los asistentes a la tertulia, como aquellos que la siguen de modo virtual, manifestaron que ese cuento del colombiano les gustaba mucho. Para los que se mostraban con una sensibilidad diferente al mismo fue instructiva la intervención de Daniel. Este contó que había conocido el cuento gracias a un profesor de lengua, que, en un arrebato de pasión literaria, se los había leído a él y a sus compañeros en lugar de abordar el tema del día. Además de ese recuerdo emotivo, Daniel destacó el manejo de contrastes entre la mentalidad cálida colombiana representada por el personaje de Billy Sánchez y la mentalidad fría del personal del hospital parisino; el aburguesamiento de Nena Daconte frente a la marginalidad de Billy y la fragilidad de la primera frente a la dureza –casi bestial— del segundo.
Asimismo, Daniel subrayó que el narrador gana presencia al final, como si García Márquez quisiera acentuar que se trata de un caso real. Joaquín intervino diciendo que probablemente el cuento esté inspirado en una noticia de algún periódico, dado que la vena periodística de García Márquez suele estar muy viva en su literatura.
Intentando vincular el texto de Starobinets con el de García Márquez, Luc dijo que notaba que en ambos el estar frente a una barrera idiomática infranqueable era una parte importante de la sensación de soledad y desesperación que los dos transmiten. Por un lado, la protagonista de Tienes que mirar que se encuentra en una clínica en la que la enfermera sólo habla alemán y, por otro lado, Billy, que apenas puede interactuar con los franceses por medio de señas y algunas palabras aisladas y se pierde varias veces en la ciudad luz.
Laura comentó que ella tuvo una experiencia de aislamiento lingüístico similar en Gales, donde el inglés se vuelve un poco más difícil y el vernáculo céltico se hace prácticamente indescifrable. Además, añadió que le interesaba especialmente la idea de la violencia de la naturaleza, como aparece en La vorágine de Rivera o en Doña Bárbara de Gallegos, y que, en el cuento de García Márquez, estaría representada por la letalidad que llega a alcanzar una espina de una rosa.
Al respecto especulamos sobre por qué Nena Daconte muere por ese aparentemente inofensivo pinchazo. Unos dijeron que podría ser un caso similar a la hemofilia, producto de las familias que describe García Márquez, otros que podría ser una metáfora de la pendiente resbaladiza sobre la que se deslizan las malas decisiones de Daconte. Alguien aprovechó para mencionar que hay una banda musical española que lleva el nombre de ese personaje femenino.
Volviendo al texto de Starobinets y a la literatura rusa en general, literatura que a esta altura es casi un miembro involuntario de la tertulia, Rodrigo trajo a colación Crimen y castigo de Dostoievski y cómo la culpa se manifiesta en Tienes que mirar, ante esa embarazada que tras abortar no acepta mirar al feto como le recomienda la enfermera. Joaquín seleccionó tres páginas que ayudan a entender el texto y nos sumergimos en la especulación sobre el mismo sobre la base sólo de ese fragmento.
Luc introduce el problema de la violencia en la literatura y de si es un rasgo de la literatura contemporánea o de la literatura en general. En otras palabras, ¿por qué leemos este tipo de textos? ¿Para evitar males, por morbo, por qué tienen éxito al apelar a emociones fuertes, porque no nos dejan apáticos? Aquí hay diversidad de opiniones, Mari Carmen dice que es un recurso relativamente fácil para el escritor, como si se tratase de un chef que cocina con mucha sal para realzar los sabores. Pero Joaquín difiere, porque considera que el caso del libro de Anna Starobinets –que es más bien testimonial— no es idéntico a otros –más bien gore— como “Tripas” de Chuck Palahniuk, cuento que tendría la cuestionable virtud de hacer vomitar a sus lectores.
Luc insiste en si no es que la literatura contemporánea se encuentra en una deriva testimonial frente al desafío de las nuevas tecnologías que abordamos en Tertulia: Blanco. Pero Joaquín insiste que no es sólo testimonial sino que hay técnica también y remarca algunos aspectos de la obra de Starobinets que la separan de un mero testimonio (saltos temporales, salida de sí, etc.).
Mari Carmen introduce un vínculo entre “Por amor al tocino” y Tienes que mirar, que viene dado por el rol del entretenimiento y la variable de la voluntariedad. En el caso de Perico, su padre, en esas noches de profunda hambre, inicia una farsa en la cual le dice a su esposa si no está harta de deleitarse de tantos manjares. Ella le sigue el juego y su hijo, en lugar de lamentarse por el rugido de su estómago, ríe y supera la situación con el ánimo en alto gracias al entretenimiento voluntario. En cambio, en Tienes que mirar cuando se le pide a la paciente que se entretenga para sobrellevar la espera, ella mira Los tres mosqueteros y tanto la película como su banda sonora se convierten en parte de su trauma. Starobinets hace un salto en el tiempo y dice que a día de hoy no puede escuchar esa canción y no pensar en que hable otra cosa que no sea su hijo muerto, aquél que ella no quiso mirar. El entretenimiento forzoso, en lugar de aminorar el dolor lo multiplica.
Asimismo, Mari Carmen remarcó que existe un cierto canon occidental que en su caso por instrucción materna vendría compuesto por la Odisea, el Quijote y la Biblia y el refranero español. Aunque podría argumentarse que el refranero ya está presente en el Quijote por voz de Sancho Panza. Pero de todos modos, la pregunta no es tanto si ese es el canon sino cuán ajena está la literatura contemporánea de los cánones del pasado y de si hay un canon contemporáneo o más bien la una serie de rupturas que llevan repitiéndose tanto tiempo que ya no se sabe qué vienen a romper.
En adición a lo anterior nos preguntamos por qué aparecen tan seguido los rusos en nuestra tertulia: Shklovski, Shalamov, Starobinets, Dostoievski, etc. Joaquín apuntó a la formación literaria en la cual autores como Shklovski o Bajtín son referencias indiscutibles, pero al mismo tiempo subrayó el carácter exótico de la cultura rusa para nosotros. Laura, en apoyo de Joaquín, mencionó sus dificultades con el idioma, pero Joaquín insistió en que no es tanto lingüístico como cultural. Luc dijo que tenía algunas dudas y refirió a un texto de Kundera en el que hablaba de la cercanía entre eslavos y latinoamericanos como pueblos periféricos. No sé si fue Rodrigo o Mari Carmen que observaron que sería interesante saber qué pasó con los españoles que emigraron a Rusia tras la Guerra Civil.
Finalmente, nos centramos en el cuento de Perico el esquilaor. Joaquín remarcó que tiene elementos de la picaresca. Luc subrayó que lo que le interesaba del cuento es sobre todo que la cultura gitana ha dejado una impronta muy fuerte en el lenguaje que es más notoria en España (palabras como chungo, chulo, dabuti, mola, canguelo, etc.) que no son tan frecuentes en otros países hispanohablantes. Se mencionó el origen indoeuropeo de las lenguas romaníes y Rodrigo nos deleitó con unas frases en hindi por correlación con el origen indio que se le atribuye al pueblo gitano.
Asimismo, todos coincidimos en las frases peyorativas que existen en torno a los gitanos en distintos idiomas y se habló de una distinción entre gitano y zíngaro, en la cual el primero sería un término despectivo y el segundo descriptivo, no obstante, ambos sean usados en los dos sentidos. Nos preguntamos también sobre la existencia de una literatura gitana o un canon literario gitano. Conjeturamos que quizá no lo hubiera por el carácter mayormente oral de su literatura o por la ausencia de un Estado-nación que lo impulsara o por la discriminación sufrida o por la transversalidad de la cultura gitana atravesada por muchas lenguas. Pero, quizá la respuesta sea mucho más simple: lo hay, sólo que no lo conocemos.
En la búsqueda de ejemplos algunos mencionaron el caso de García Lorca y su bellísimo poema “Muerte de Antoñito el Cambeiro” y Joaquín se refirió a un personaje de La cabeza de Damasceno Monteiro de Tabucchi, pero el desafío es dar con autores más que personajes. Nos comprometimos a averiguarlo para la próxima tertulia: verde.

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