
“Son tontos todos los que lo parecen y la mitad de los que no lo parecen” – B. GRACIÁN
Leí este libro porque según una nota que ahora no encuentro, estaba cuarto entre los ensayos más vendidos en Alemania en el año 2021. Me sorprendió ese dato, quizá no fuese cierto o lo fuese sólo por el impulso que le da que se convirtiese en un libro de consejos para empresarios como ocurrió con El príncipe de Maquiavelo y El arte de la guerra de Sun Tzu. Otra cosa que me instó a leerlo es que el primero en traducir la obra al alemán al parecer fue Arthur Schopenhauer. La suerte de encontrarlo por un euro en una librería alicantina me terminó de convencer, pero quizá decir que fue un libro que me gustó sea exagerado. El título es indudablemente bueno, la idea de tener un oráculo al alcance de la mano es atractiva.
Empecemos aclarando que Baltasar Gracián (1601-1658), que era un jesuita, atribuye los distintos preceptos que componen el Oráculo manual a un imaginario Lorenzo Gracián. Las principales ideas del oráculo son, primero, que los hombres nacemos incompletos y salvajes y con la cultura nos completamos y civilizamos: “No se nace hecho…”.
Segundo, es muy importante contenerse en todo (lo que él llama “el retén”), por ejemplo, no contarlo todo, no hacer saber lo que nos gusta mucho (por lo cual esta sección del blog «Libros que me gustaron» sería un error), ni lo que nos disgusta mucho.
Tercero, para Gracián es muy importante la apariencia, como nos ven los demás. Por momentos parece que para nuestra autor fuera más importante el parecer que el ser, esto porque considera que la reputación es clave para la vida. Estos tiempos de influencers parecen darle la razón.
Cuarto, la idea estoica de que el “sabio todo lo puede” y cinco, la importancia otorgada a las circunstancias que me hizo pensar en Ortega y Gasset. De las frases que me gustaron destaco, además de la que empleo como epígrafe está esta: “…donde acaba el deseo, comienza el temor”. No estoy seguro de entenderla del todo, pero intuyo una conexión entre el deseo y el contrario del temor ¿el arrojo? ¿la temeridad?
Finalmente, Gracián condena más la inacción que el error, considera que no hay que oponerse a la mayoría, especialmente si son “grandes varones”, lo bueno si breve dos veces bueno y cuando no se puede ser como el león hay que ser como la “vulpeja” (o sea, la zorra). Por momentos me recordó a Séneca (por el ideal de sabio) y, por otros, a Maquiavelo (por su ética consecuencialista acomodaticia y de la apariencia). Evidentemente a quien se lo ocurrió incluirlo entre los libros para empresarios ambiciosos también vio el paralelismo con Maquiavelo. Aunque más interesante me parece ver qué vio Schopenhauer en el Oráculo, pero eso es material para otra entrada. ¿Quizá de la lectura de Schopenhauer taductor de Gracián de Losada Palenzuela?
Edición leída
Gracián, B. (1999), El héroe / El discreto / Oráculo manual. Ediciones Rueda.
Esta edición sólo incluye una selección del Oráculo manual y arte de prudencia, pero hay varias ediciones digitales disponibles gratuitamente. Por ejemplo la de la Biblioteca Virtual Cervantes.
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